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domingo, 9 de noviembre de 2014

El ajedrez del Amor

Les dejo esta pequeña historia que me encantó, en línea con grandes preceptos del Ajedrez, como aquella frase que dice que "los peones son el alma del Ajedrez", o que por lo general se pasa del medio juego al final cuando se eliminan las damas del tablero, para bien o para mal. Espero les guste


 Un hombre curioseaba en una tienda de antigüedades un día, cuando vio una caja vieja y polvorosa que llamó fuertemente su atención.

 Tomó la caja y con un soplido quito el polvo que la cubría y pudo ver que era una caja de ajedrez con piezas talladas en marfil, el juego era muy antiguo, pero lo que más le intrigo fue que la caja decía "Ajedrez del amor". Emocionado este hombre llevó la caja al dependiente de la tienda, y este le explico que ese juego había pertenecido a un príncipe que siempre ganaba el juego pero que el día que perdió lo había dejado abandonado.

 El hombre sintió una extraña sensación cuando pensó en el dueño del ajedrez, siguiendo el instinto natural del ser humano y para no quedarse con la duda decidió comprarlo.

 Al llegar a su casa el hombre saco de la bolsa su reciente adquisición, y tomo las piezas sacándolas de la caja a su vez, las acomodó en el tablero pero una vez que estuvieron bien colocadas, no pudo moverlas, parecía como si se negaran a abandonar la casilla que ocupaban, el hombre intentó retirar las piezas del tablero, pero estas seguían sin inmutarse ante la fuerza externa que amenazaba con moverlas.

 Preocupado e incrédulo el hombre regresó a la tienda de antigüedades a informarle al encargado el problema que tenía con el ajedrez; El dependiente sonrió para sí con serenidad y después explicó a su cliente:
- Mire, para poder jugar ese ajedrez es necesario que busque a alguien a quién amar, sólo así podrá hacer que sus piezas se muevan. El juego consiste en vencer todos los obstáculos para que puedan vivir con un intenso amor. Los problemas que se encuentran representados por las piezas de su oponente, se moverán después de que sus piezas hagan un movimiento.

 - Bien, pero entonces como se moverán mis piezas? preguntó el hombre.

- Ah, es muy sencillo. -contestó el encargado- Lo que hagas por esa persona que amas representa el movimiento de cada una de tus piezas, tú sabes bien que el movimiento de un peón en el ajedrez tradicional es simple y parece inocuo pero no es así, ni en ese ni en este juego:

 Un movimiento de un peón tuyo, representa la acción mas sencilla que puedes hacer por la persona amada, puede ser una palabra, un te quiero, una mirada, una sonrisa o un detalle, esas cosas tan sencillas a las pueden significar la victoria o la derrota del juego.
que muchas veces no se les da importancia, pero que en otras

Mientras que el movimiento de un peón contrario simbolizan, los pequeños detalles que ponen en riesgo la relación, como el querer estar al lado de esa persona todo el tiempo y restarle movilidad, los pequeños rencores y malentendidos, entre muchas otras.

   Un caballo tuyo es el medio por el cual demuestras tu cariño. Aquí entran las acciones presentes y las decisiones.


El movimiento de un alfil tuyo, es la manera en la que expresas tu sentir, mientras que los caballos y alfiles enemigos, son las formas negativas en que manifestamos nuestro sentir, que pueden fracasar al amor, como: la distancia, la desconfianza y los celos.

 El dependiente hizo una pausa en la que el silencio reinó, y el hombre meditaba de lo que había escuchado
-continuó diciendo... - Tus torres, son la defensa del cariño, el muro que protege al amor y que hace sólida la relación, y así como pueden ser fuertes y enrocar al rey, también son frágiles pues son ni más ni menos tu disposición por conservar al amor. Las torres enemigas son los obstáculos
más grandes que debes franquear para lograr el gran amor, como: las diferencias sociales, políticas, culturales, individuales o económicas.

 Tu reina, es la cualidad y el motivo por la cual amamos a esa persona, la más grande razón para luchar por el amor. Un viejo decía " Te amo, porque quiero amarte". Y ese es el elemento capaz de vencer todos los obstáculos, con tal de conservar al amor, es decir la voluntad. 

La reina contraria, es el más grande peligro que acecha al amor, el temor más grande, puede ser el tiempo, la rutina, la monotonía, o hasta otra persona.

 Tu rey, es la parte más vulnerable de tu amor, pues hasta el más pequeño detalle, es suficiente para derrumbar el amor que pueda existir.

 Si pierdes piezas, tu amor enfermará y estarás más propenso a perder, pero si por el contrario, capturas piezas, tu amor se fortalece y te acercas a la victoria, sin olvidar un sólo momento que el más mínimo descuido, o una brillante jugada puede cambiar completamente el rumbo del juego, por eso necesitas estar muy atento en todo momento.

 Aunque indudablemente un jaque en contra es la amenza del fin del amor, y uno a favor es el triunfo sobre la adversidad. Así, haciendo jaque mate a favor, estarás listo entonces, para iniciar otra partida, dentro de la elección que has tomado por amor.

 Como verás -remató el dependiente al hombre-  el juego del amor es muy muy parecido al ajedrez, porque siempre debes saber, que piezas mover, que piezas poner en riesgo y sobre todo, que piezas debes por sobre todas las cosas defender.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Lo malo se hace bueno


Una vez un campesino chino, pobre y muy sabio, trabajaba la tierra duramente con su hijo.
 Un día el hijo le dijo: "Padre, ¡qué desgracia! Se nos ha ido el caballo."
 "¿Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre, veremos lo que trae el tiempo..."

 A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.

 "¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho, nuestro caballo ha traído otro caballo."
 "¿Por qué le llamas suerte? - repuso el padre, veamos qué nos trae el tiempo."

 En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se enfurecio y lo arrojó al suelo. E muchacho se quebró una pierna.

 "Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho - ¡Me he quebrado la pierna!"
 Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
 "¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo!"

 El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que se quejaba en su cama.

Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
 El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

 La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno, malo. 

Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en que todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas.

viernes, 22 de junio de 2012

Muerte en Tamur




Un hombre rico mandó a su criado al mercado en busca de alimentos, pero a poco de llegar allí, se cruzó con la muerte que lo miró fijamente a los ojos. El criado empalideció del susto y salió corriendo dejando tras de sí las compras y la mula.
 Jadeando, llegó a casa de su amo:

 - Amo, Amo! Por favor, necesito un caballo y algo de dinero para salir ya mismo de la ciudad... Si salgo ya mismo quizás llegue a Tamur antes del anochecer... por favor amo, por favor...!

 El señor le preguntó sobre el motivo de tan urgente pedido y el criado le contó a borbotones su encuentro con la muerte.
 El dueño de casa pensó un instante y alcanzándole una bolsa de monedas le dijo

-Bien, sea. Vete. Llévate el caballo negro que es el más veloz que tengo.

 - Gracias Amo - dijo el sirviente y tras besarle las manos, corrió al establo, montó el caballo y partió velozmente hacia la ciudad de Tamur.

 Cuando el sirviente se hubo perdido de vista, el acaudalado hombre caminó hacia el mercado buscando a la muerte.

 -¿Por qué asustaste a mi sirviente? - le preguntó en cuanto la vio.
 - ¿Asustarlo yo? - le preguntó la muerte.
 - Sí - dijo el hombre rico- él me dijo que hoy se cruzó contigo y lo miraste amenazante.
 - Yo no lo miré amenazante - dijo la muerte- lo miré sorprendida. ¡¡No esperaba verlo aquí esta tarde, porque se supone que tengo que recogerlo en Tamur esta noche!!

"Uno suele hallar su destino en el camino que toma para evitarlo" 


lunes, 21 de junio de 2010

El caballo en el pozo


Un campesino, que luchaba contra muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su pequeña hacienda.







Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y sería extremadamente difícil sacar el caballo de allí.






El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y evaluó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado.






Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate. Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase


al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo.






Y así se hizo.






Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en el animal este la sacudía y se


iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo ir subiendo.






Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino que, al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente consiguio salir