Bienvenidos sean

Espero disfruten este blog.
Por favor si encuentran algún link caído avísenme para que lo actualice, pueden dejar un comentario en la entrada para que sea más fácil.

Muchas gracias por visitarnos y espero disfruten su estancia

;D

Estoy añadiendo la traducción al español de las entradas que faltan, comenzando por las más antiguas y actualizando los links caídos, si les interesa alguna en especial, pueden comentar en ésa entrada, también si encuentran algún error en la traducción, gracias

domingo, 17 de enero de 2016

Bodhicitta: el Kernel del Corazón

[...]Los budistas llaman a este núcleo, este punto interno y suave "Bodhicitta",

Nuestro buen corazón. Es nuestra ternura y vulnerabilidad al desnudo, el materíal interno y en bruto que es, tal vez, la mejor parte de cada uno de nosotros.

 Este "mineral" Psíquico del inframundo que cuando se refina, se convierte en una fuente de Gran amor y compasión desinteresada propias de un Bodhisattva o santo.

Pero en su forma en bruto, es común que esta ternura inspire fieros instintos de Defensa.

 Irónicamente, tratando de proteger nuestro núcleo es como usualmente desarrollamos nuestra indiferencia, incluso odio contra el mundo.

 En este proceso elegimos siempre una de dos; Cauterizamos nuestras heridas con autoconciencia o simplemente quemamos la vulnerabilidad convirtiéndola en una dura cicatriz.

Mi Esposa me Recomendó Salir con Otra Mujer

Después de varios años de matrimonio descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Había comenzado a salir con otra mujer, aunque debo reconocer que, en realidad, fue idea de mi esposa.
-Sabes que la amas - me dijo un día tomándome por sorpresa. La vida es muy corta, dedícale tiempo.
- Pero yo te amo a ti - contesté.
-Lo sé. Pero también la amas a ella. 

 La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, pero las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo lo hiciera ocasionalmente. Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.
-¿Qué te ocurre? ¿Estas bien? me preguntó.

Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde en la noche o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.



 -Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí. Los dos solos ¿qué opinas?

Reflexionó sobre ello un momento y respondió: Me gustaría muchísimo. Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso, pero a la vez muy feliz... Cuando llegué a su casa vi que ella también estaba muy emocionada. Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo, se había rizado el cabello y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas. Su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.

-Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se mostraron muy emocionadas, me comentó mientras subía a mi auto.
-No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada. Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero sí muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera "La Primera Dama de la Nación". Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras. Después de unos minutos, levanté la vista; mi madre sólo me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.
-Era yo quien te leía el menú cuando eras pequeño ¿Recuerdas?
-Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolverte el favor, respondí. Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día de nuestras cosas. Hablamos tanto que nos perdimos el cine. Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar, dijo mi madre, la besé y acepté la invitación.
-¿Cómo estuvo la cita? - quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.
 -Muy agradable, mucho más de lo que imaginé. Días más tarde mi madre murió de un infarto.

 Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, la nota decía: “La cena está pagada por anticipado, estoy segura de no poder ir, pero igual pagué para ti y tu esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí. ¡Te amo! 

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo "TE AMO" y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que aquellos a quienes amas, dales tiempo, porque ellos no pueden esperar. Si vive tu madre, disfrútala... si no... Recuérdala.

"El tiempo nunca perdona"

El Escarabajo y el Gusano

Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas.
 El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie.

 El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

 Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano. - ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del gusano? A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos. - ¿Por qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos? Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir.

Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara. Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen.

 El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba. En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.

 Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado.

 El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad.

 El escarabajo aprendió varias lecciones ese día. La amistad está en ti y no en los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo. También entendió que el tiempo no delimita las amistades, tampoco las razas o las limitantes propias ni las ajenas.

 Lo que más le impactó fue que el tiempo y la distancia no destruyen una amistad, son las dudas y nuestros temores los que más nos afectan. Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo de la confianza se van con él. El escarabajo murió después de un tiempo.

 Nunca se le escuchó quejarse de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, solo para verla escurrirse como agua entre los dedos. Si tienes un amigo no pongas en tela de duda lo que es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues estarás poniendo en una vasija rota tu confianza.

La rana que no sabía que estaba hervida

Olivier Clerc escritor y filósofo francés escribió con un lenguaje sencillo y comprensible la fábula de “La rana que no sabía que estaba hervida” en la que muestra enseñanzas muy valiosas que pueden ser utilizadas en diversos contextos:



 Tenemos una cacerola llena de agua fría en la que una pequeña rana está nadando. 

Se enciende un pequeño fuego que va calentando el agua lentamente. 

 Poco a poco, el agua se va poniendo tibia. La rana encuentra la situación muy agradable y sigue nadando muy a gusto. 
 La temperatura del agua va subiendo, empieza a estar caliente, bastante caliente. 

La rana ya no goza como antes, se siente un poco cansada, pero no por eso se asusta. 

 La temperatura sigue subiendo, cada vez más, está muy caliente. 
La rana comienza a encontrar la situación desagradable, pero está tan débil que decide seguir aguantando sin hacer nada. 

 La temperatura continúa subiendo aún más, mucho más. Hasta que llega un momento en que la rana termina… cocinándose y muriendo. 

 Lo curioso es que si tenemos la misma cacerola con agua caliente y tratamos de meter a la rana esta saltará, inmediatamente notará el cambio y el malestar la hará saltar al instante.

 No fue que la rana no tuviera la capacidad de saltar, es más bien que no supo cuando hacerlo y para cuando quiso ya era demasiado tarde. 

 En muchas situaciones lo mejor es definir desde el principio que temperatura soportamos, que esta bien y que esta mal y saber perfectamente que cuando pasen ciertas situaciones hay que saltar sin titubear, el no tener claros esto o no hacer caso a lo que ya definimos como inaceptable (signos de alarma) hacen que al igual que la rana, terminemos hervidos.

sábado, 5 de septiembre de 2015

El Paquete de Galletas

Una chica muy arrogante y estirada, estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletas.

 Se sentó, para poder descansar y leer en paz. en el Asiento de a lado se sentó una señora ya de edad poco avanzada, que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellas quedaron las galletas. Cuando la chica cogió la primera galleta,la señora también tomó una. La chica se sintió indignada, pero no dijo nada. Solo pensó: "¡Qué descarada esta vieja; si yo fuera más valiente, le diría un par de cosas y le hablara pésimo y le insultaría". 

Cada vez que ella cogía una galleta, la señora también tomaba una. Aquello le indignaba a la chica. tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar. Cuando quedaba una sola galleta, pensó:
"¿qué hará ahora esta vieja aprovechada?". Entonces, la señora partió la última galleta y con una media sonrisa en su rostro, sin decirle nada a la chica, dejó media galleta para ella.
 ¡Ah no!.
¡Aquello le pareció demasiado! La chica se enfureció, y mucho, se molestó, y muy indignada con tal situación, tomó la media galleta, no aguantó mas y se la tiró a los pies de aquella señora y le dijo:
 ¡Vieja descarada!, ¡Se ve que tiene hambre! , ¡Eso es lo que usted es, una descarada!

La señora solo agachó la cabeza y no respondió nada. Se levantaron las dos y cada quien se dirigió a su propio sector de embarque, ya que tenían distintos vuelos y se dirigían obviamente a diferentes destinos.

 La chica mientras caminaba a su sector de embarque, muy indignada resoplaba la enorme rabia que llevaba.

Cerró su libro y sus cosas y se dirigió a abordar. Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletas... intacto y cerrado.

¡Sintió tanta vergüenza!. que se le caía la cara y le dio tanto sentimiento con aquella señora que hasta lloro. Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso! la señora había compartido todas sus galletitas con ella, y sin sentirse indignada, nerviosa, consternada o alterada. Y ya no estaba a tiempo ni tenia posibilidades para dar explicar o pedir disculpas. Pero sí para razonar: ¿cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor? ¿cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?. Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan: Una piedra, después de haber sido lanzada; Una palabra, después de haberla dicho; Una oportunidad, después de haberla perdido; El tiempo, después de haber pasado.


No actuemos apresuradamente. Muchas veces en esos impulsos ofendemos y no nos damos cuenta que las cosas no son como pensamos. Meditemos antes de actuar. Antes de formarte un juicio de aquello, asegúrate bien, no vaya a ser que dañes a alguien inmerecidamente y que quedes en ridículo ante otros y más importante aún ante ti mism@. Y para cuando te arrepientas ya sea demasiado tarde.

domingo, 30 de agosto de 2015

Un Poco más de Tiempo

Una mujer que se llevaba muy mal con su esposo sufrió un paro cardíaco. Casi a punto de morir, un ángel se presentó ante ella para decirle que, evaluando sus buenas acciones y sus errores no podría entrar al cielo; y le propuso permitirle estar en la tierra unos días más hasta lograr cumplir con las buenas acciones que le faltaban.

La mujer aceptó el trato y se regresó otra vez en su hogar junto a su esposo.

El hombre no le dirigía la palabra porque hacía tiempo que estaban peleados.

Ella pensó:
- Me conviene hacer las paces con este hombre. Está durmiendo en el sofá, hace tiempo dejé de cocinarle. Él ahora está planchando su camisa para salir a trabajar, le daré una sorpresa. Cuando el hombre salió de la casa, ella empezó a lavar y planchar toda la ropa de él. Preparó una rica comida, puso flores en la mesa con unos candelabros, y un cartel en el sofá que decía:

 “Creo que puedes estar más cómodo durmiendo en la cama que fue nuestra. Esa cama donde el amor concibió a nuestros hijos, donde tantas noches los abrazos cubrieron nuestros temores y sentimos la protección y la compañía del otro. Ese amor, aún con vida, nos espera en esa cama. Si puedes perdonar todos mis errores, allí nos encontraremos”.
Tu Esposa .

Cuando terminó de escribir el último renglón “Si puedes perdonar todos mis errores” pensó:
¿me he vuelto loca?, ¿yo voy a pedirle perdón cuando fue él quien empezó a venir enojado de la calle cuando lo echaron de la fábrica y no conseguía trabajo? Yo tenía que arreglarme con los pocos ahorros que teníamos haciendo malabares, y todavía tenía que soportar su ceño fruncido. Él empezó a tomar, aplastado en el sillón, exigiendo silencio a los niños que sólo querían jugar. Él empezó a gritarme cuando yo le decía que así no podíamos seguir, que yo necesitaba dinero para mis hijos. Él lo arruinó todo; y ¿ahora yo tengo que pedirle perdón? . Enfurecida rompió la carta y escuchó la voz del ángel que decía: - “Recuerda: algunas buenas acciones y alcanzarás el cielo, de lo contrario no podrás entrar”.

La mujer pensó:
- ¿Valdrá la pena?, y rehízo la carta agregando aún más palabras cariñosas: “No supe comprender nada entonces, no supe ver tu preocupación al quedarte sin empleo, luego de tantos años con un salario seguro en esa fábrica. ¡Debiste haber sentido tanto miedo! Ahora recuerdo tus sueños de “cuando me jubile haremos”. Cuántas cosas querías hacer al jubilarte. Pude haberte impulsado a que las hicieras en lugar de obligarte a aceptar estar todo el día sentado en ese taxi.

 Ahora recuerdo aquella noche de locura cuando rompí esas cartas de amor que habías escrito para mí, y prendí fuego a todas las telas de los cuadros que pintabas. En ese momento me enfurecía verte allí, encerrado en ese cuarto gastando nuestro dinero en pomos de pintura para nada, o sentado en ese escritorio escribiendo tonterías para mí. Debí haberte impulsado a vender esos cuadros. Eran realmente hermosos. Estaba desesperada, yo también me sentía segura con el salario de la fábrica y no supe ver tu dolor, tu miedo, tu agonía. . Por favor perdóname mi amor. Te prometo que de hoy en adelante, todo será diferente.
 Te amo.
 Tu Esposa.

Cuando el marido regresó del trabajo, al abrir la puerta notó algo distinto; el olor a comida, las velas en la mesa, su música favorita sonando suavemente y la nota en el sofá. Cuando la mujer salió de la cocina con la fuente en la mano, lo encontró tirado en el sillón llorando como un niño. Dejó la fuente, corrió a abrazarlo y no necesitaron decirse nada, lloraron juntos, él la alzó en sus brazos y la llevó hasta la cama; hicieron el amor con la misma pasión del primer día. Luego comieron la exquisita comida que ella había preparado, rieron mucho mientras recordaban anécdotas graciosas de los niños haciendo travesuras en la casa. Él la ayudó a levantar la mesa como siempre lo hacía, y mientras ella lavaba los platos, vio por la ventana de la cocina que en el jardín estaba el ángel.

Salió llorando y le dijo:
- Por favor ángel, intercede por mí. No quiero a este hombre sólo en este día. Necesito un tiempo más para poder impulsarlo con sus cuadros, y tratar de reconstruir esas cartas que sólo para mí y con tanto amor había escrito. Te prometo que en poco tiempo, él estará feliz, seguro; y ahí sí podré ir donde me lleves.

El ángel le contestó: - No tengo que llevarte a ningún lado, Mujer. Ya estás en el cielo, te lo has ganado. Recuerda el infierno donde has vivido y nunca olvides que el cielo siempre está al alcance de tu mano. La mujer oyó la voz de su marido que desde la cocina le gritaba:
- “Mi amor, hace frío, ven a acostarte, mañana será otro día”.
Sí -pensó ella-, gracias a Dios, mañana será otro día…

domingo, 15 de febrero de 2015

Un album de fotos

Era una tarde lluviosa de un domingo de invierno cuando Vanessa se encontraba revisando los albumes con fotos familiares.


Vanessa, ahora toda una mujer, iba recordando con cada foto los momentos de su infancia en compañía de sus padres, días de campo, fiestas de cumpleaños, su primera mascota, parques de diversiones, todo estaba ahí, cada momento estaba capturado en esas fotos con asombroso detalle. Sin embargo había algo que Vanessa no entendía.

Esa noche se habían reunido para cenar toda la familia, Vanessa llevó las fotos y una vez concluida la cena las imágenes comenzaron a recorrer las manos y los corazones ávidos de recuerdos.

Fue entonces cuando David, el tío de Vanessa comentó:

-"Vaya, tu padre debió ser un hombre muy ocupado, no se le ve por ningún lado en todos estos álbumes."

Vanessa trato de tomarlo de la mejor manera, pero ella mísma no se explicaba porque no había fotos de ella con su padre. Pedro, el padre de Vanessa, había fallecido apenas hace un par de años, Vanessa lo recordaba con mucho cariño y aun cuando recordaba el tiempo que pasaban juntos, no se explicaba el porqué no había fotos de ellos dos juntos.

 Teresa, la madre de Vanessa, al escuchar el comentario respondió:

-"Querido David, ¿Acaso no ves que Pedro siempre estuvo allí?"

El tío David arrugando la frente y arqueando las cejas volvió a mirar las fotos, tras lo cual dijo:

-"Por más que le busco no lo veo."

Teresa Respondió- "Alguien tiene que tomar la foto. Todas la fotografías fueron tomadas por Pedro."

Vanessa cayó en cuenta, la razón por la que no había fotos de su padre: Él siempre era el que se encargaba de tomar las fotos.Aquellas imágenes, tomadas con delicado esmero eran la prueba de que su padre siempre estuvo ahí.

Teresa se dirigió a Vanessa con una sonrisa de nostalgia: "Tú padre siempre quiso capturar nuestros mejores momentos, aunque a menudo eso significará quedarse el mísmo fuera de la foto."

Vanessa sonrió para sí misma, pues comprendía la importancia de las palabras de su madre:

 "Alguien tiene que tomar la foto"

Mophicot t5


El Hijo del Herrero

Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial e iba a conocer al director para la entrevista final.

 El director vio su CV, era excelente. Y le preguntó: 

" -¿Recibió alguna beca en la escuela?"
 el joven respondió "no". 
-"¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? " 
-" Si."-respondió. 
-"¿Dónde trabaja tu padre? "
 -"Mi padre hace trabajos de herreria." 

El director pidió al joven que le mostrara sus manos .
 El joven mostró un par de manos suaves y perfectas. 

-"¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? "
 -"Nunca, mis padres siempre quisieron que estudiara y leyera más libros. Además, él puede hacer esas tareas mejor que yo. 

El director dijo: -"Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana por la mañana."

 El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta. Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos. Su padre se sintió extraño, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.

 El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó. 

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro. Después de limpiar las manos de su padre, el joven se puso en silencio a ordenar y limpiar el taller. Esa noche, padre e hijo hablaron durante un largo tiempo. 

 A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director. El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó:
 -"¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
 El joven respondió: -"lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller" -"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mis padres, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia. 
 El director dijo: "Esto es lo que yo busco en mi gente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".

sábado, 7 de febrero de 2015

El Anillo del Maestro

Un día un joven se acercó con un sabio maestro.

-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

 El maestro sin mirarlo, le dijo:
 -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... y haciendo una pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

 - E... encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien- asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó:
 - Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.



El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

 En el afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, abatido por su fracaso montó su caballo y regresó.

 ¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro! 

Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

- Maestro -dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

 - Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
 - Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
 - ¡58 MONEDAS! -exclamó el joven.
- Sí, -replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo- Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

 - Todos somos como esta joya, valiosos y únicos y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore.



domingo, 9 de noviembre de 2014

Aquellas pequeñas cosas (Joan Manuel Serrat)

Esta es otra de mis favoritas, y a tono con el sentido del blog, juraba que ya la había publicado, pero bueno supongo que se me traspapeló, es una canción hermosa. Disfrútenla.




Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia
 Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta.
 Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas 
 en un rincón, en un papel o en un cajón. 

 Como un ladrón te acechan detrás de la puerta.
 Te tienen tan a su merced como hojas muertas 
 que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y 
 nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.

De vez en cuando la vida (Joan Manuel Serrat)

Esta es una canción que me encanta de Serrat, (tiene otras muy buenas canciones: Penélope, de cartón piedra, aquellas pequeñas cosas [ también en el blog] entre otras), es un poco antigua pero con gran calidad, déjenos sus comentarios, Saludos!



De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas,

y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.

De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.

De vez en cuando la vida
afina con el pincel:

se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.

De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.

Enfrentando la Tormenta

Esta historia me parece muy enriquecedora, de hecho tiene las 3 B's Buena, Bonita y Barata ;P espero les sirva como guía para poder combatir hábitos como la procrastinación. Saludos!


 Un día me contaba un amigo que vive en las montañas rocosas que las vacas y los búfalos cuando escuchan a lo lejos el ruido de las tormentas y los truenos comienzan a estruendar, reaccionan de muy distinta manera y verá el resultado de tan distinta actuación…


 La tormenta avanza generalmente de Oeste a Este y las vacas asustadas comienzan a correr hacia el este tratando de evitar la tormenta, pero su velocidad es menor y la tormenta las alcanza y se sitúa sobre ellas empapándolas y haciendo interminable el recorrido pues sin saberlo avanzan en la misma dirección de la tormenta, por lo que terminan agotadas de correr y no consiguen escapar de ella.





 A diferencia de los búfalos que cuando sienten que la tormenta se aproxima comienzan a avanzar en dirección al Oeste, dispuestos a atravesarla cuanto antes y así, en vez de tratar de huir, le hacen frente sin miedo a mojarse, al ir en la dirección de la que procede sin tratar de huir, se mojan menos.

 La tormenta es más corta para ellos que para las vacas que siguen corriendo asustadas en la misma dirección sin saber que están perpetuando su angustia.

El ajedrez del Amor

Les dejo esta pequeña historia que me encantó, en línea con grandes preceptos del Ajedrez, como aquella frase que dice que "los peones son el alma del Ajedrez", o que por lo general se pasa del medio juego al final cuando se eliminan las damas del tablero, para bien o para mal. Espero les guste


 Un hombre curioseaba en una tienda de antigüedades un día, cuando vio una caja vieja y polvorosa que llamó fuertemente su atención.

 Tomó la caja y con un soplido quito el polvo que la cubría y pudo ver que era una caja de ajedrez con piezas talladas en marfil, el juego era muy antiguo, pero lo que más le intrigo fue que la caja decía "Ajedrez del amor". Emocionado este hombre llevó la caja al dependiente de la tienda, y este le explico que ese juego había pertenecido a un príncipe que siempre ganaba el juego pero que el día que perdió lo había dejado abandonado.

 El hombre sintió una extraña sensación cuando pensó en el dueño del ajedrez, siguiendo el instinto natural del ser humano y para no quedarse con la duda decidió comprarlo.

 Al llegar a su casa el hombre saco de la bolsa su reciente adquisición, y tomo las piezas sacándolas de la caja a su vez, las acomodó en el tablero pero una vez que estuvieron bien colocadas, no pudo moverlas, parecía como si se negaran a abandonar la casilla que ocupaban, el hombre intentó retirar las piezas del tablero, pero estas seguían sin inmutarse ante la fuerza externa que amenazaba con moverlas.

 Preocupado e incrédulo el hombre regresó a la tienda de antigüedades a informarle al encargado el problema que tenía con el ajedrez; El dependiente sonrió para sí con serenidad y después explicó a su cliente:
- Mire, para poder jugar ese ajedrez es necesario que busque a alguien a quién amar, sólo así podrá hacer que sus piezas se muevan. El juego consiste en vencer todos los obstáculos para que puedan vivir con un intenso amor. Los problemas que se encuentran representados por las piezas de su oponente, se moverán después de que sus piezas hagan un movimiento.

 - Bien, pero entonces como se moverán mis piezas? preguntó el hombre.

- Ah, es muy sencillo. -contestó el encargado- Lo que hagas por esa persona que amas representa el movimiento de cada una de tus piezas, tú sabes bien que el movimiento de un peón en el ajedrez tradicional es simple y parece inocuo pero no es así, ni en ese ni en este juego:

 Un movimiento de un peón tuyo, representa la acción mas sencilla que puedes hacer por la persona amada, puede ser una palabra, un te quiero, una mirada, una sonrisa o un detalle, esas cosas tan sencillas a las pueden significar la victoria o la derrota del juego.
que muchas veces no se les da importancia, pero que en otras

Mientras que el movimiento de un peón contrario simbolizan, los pequeños detalles que ponen en riesgo la relación, como el querer estar al lado de esa persona todo el tiempo y restarle movilidad, los pequeños rencores y malentendidos, entre muchas otras.

   Un caballo tuyo es el medio por el cual demuestras tu cariño. Aquí entran las acciones presentes y las decisiones.


El movimiento de un alfil tuyo, es la manera en la que expresas tu sentir, mientras que los caballos y alfiles enemigos, son las formas negativas en que manifestamos nuestro sentir, que pueden fracasar al amor, como: la distancia, la desconfianza y los celos.

 El dependiente hizo una pausa en la que el silencio reinó, y el hombre meditaba de lo que había escuchado
-continuó diciendo... - Tus torres, son la defensa del cariño, el muro que protege al amor y que hace sólida la relación, y así como pueden ser fuertes y enrocar al rey, también son frágiles pues son ni más ni menos tu disposición por conservar al amor. Las torres enemigas son los obstáculos
más grandes que debes franquear para lograr el gran amor, como: las diferencias sociales, políticas, culturales, individuales o económicas.

 Tu reina, es la cualidad y el motivo por la cual amamos a esa persona, la más grande razón para luchar por el amor. Un viejo decía " Te amo, porque quiero amarte". Y ese es el elemento capaz de vencer todos los obstáculos, con tal de conservar al amor, es decir la voluntad. 

La reina contraria, es el más grande peligro que acecha al amor, el temor más grande, puede ser el tiempo, la rutina, la monotonía, o hasta otra persona.

 Tu rey, es la parte más vulnerable de tu amor, pues hasta el más pequeño detalle, es suficiente para derrumbar el amor que pueda existir.

 Si pierdes piezas, tu amor enfermará y estarás más propenso a perder, pero si por el contrario, capturas piezas, tu amor se fortalece y te acercas a la victoria, sin olvidar un sólo momento que el más mínimo descuido, o una brillante jugada puede cambiar completamente el rumbo del juego, por eso necesitas estar muy atento en todo momento.

 Aunque indudablemente un jaque en contra es la amenza del fin del amor, y uno a favor es el triunfo sobre la adversidad. Así, haciendo jaque mate a favor, estarás listo entonces, para iniciar otra partida, dentro de la elección que has tomado por amor.

 Como verás -remató el dependiente al hombre-  el juego del amor es muy muy parecido al ajedrez, porque siempre debes saber, que piezas mover, que piezas poner en riesgo y sobre todo, que piezas debes por sobre todas las cosas defender.

Un simple "Hola"

Me alegra mucho que a pesar de no haber escrito nada en mucho tiempo el blog parece ganar popularidad, es por eso que he decidido hacerme un timepo para escribir varios relatos que he dejado pendientes, así como algunos nuevos que han llegado a mí en los últimos días, espero les agrade y de nuevo gracias por leernos

Juan trabajaba en una planta distribuidora de carne.
 Un día, terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo; en ese momento se cerró la puerta, se bajó el seguro y quedó atrapado dentro. Aunque golpeó la puerta fuertemente y comenzó a gritar, nadie pudo escucharlo. 


La mayoría de los trabajadores habían partido a sus casas, y fuera del refrigerador era imposible escuchar lo que ocurría dentro. Cinco horas después, y al borde de la muerte, alguien abrió la puerta.


 Era el guardia de seguridad que entró y lo rescató. Juan preguntó a su salvador como se le ocurrió abrir esa puerta si no era parte de su rutina de trabajo, y él le explicó: "Llevo trabajando en ésta empresa 35 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero tú eres el único que me saluda en la mañana y se despide de mí en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible. Hoy, como todos los días, me dijiste tu simple "Hola" a la entrada, pero nunca escuché el "Hasta mañana".

 Espero por ese "Hola" y ese "Hasta mañana" todos los días. Para ti yo soy Alguien, y eso me levanta cada día. Cuando no oí tu despedida, supe que algo te había pasado... Te busqué y te encontré.

La Princesa y el Prisionero


Después de mucho tiempo sin escribir nada les traigo nuevas historias, esta es de "Los ojos de mi princesa 2: La fuerza de Scheccid", es una historia muy corta, espero les agrade.

Un hombre cayó prisionero del ejército enemigo. 


Lo metieron a una cárcel subterránea en la que descubrió un mundo oscuro, sucio, lleno de personas enfermas y desalentadas.
Poco a poco se fue dejando vencer por el maltrato hasta que, por azares del destino, la hija del rey visitó la prisión. 


Fue tal el desencanto de la princesa, que suplicó a su padre sacara a esos hombres de ahí y les diera una vida más digna. 


El prisionero se enamoró de ella y, motivado por el sueño de conquistarla, escapó de la cárcel y desplegó una compleja estrategia para superarse y acercarse a ella.

Sawabona

Hay una tribu africana que tiene una hermosa costumbre 
 Cuando alguien hace algo perjudicial o errado, ellos llevan a la persona al centro de la aldea y toda la tribu viene y lo rodea. 
Durante dos días, ellos le dicen todas las cosas buenas que él ya ha hecho.

 La tribu cree que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno.

 Cada uno de nosotros, deseando seguridad, amor, paz y felicidad

 Pero a veces, en la busca de esas cosas, las personas cometen errores.

 La comunidad ve aquellos errores como un grito de socorro. Ellos se unen entonces para erguirlo, para reconectarlo con quien es realmente, hasta que él se acuerde totalmente de la verdad de la cual se había desconectado temporalmente: “Yo soy bueno”.

 SAWABONA, es un saludo usado en África del Sur y quiere decir: “Yo te respeto, yo te valorizo. Eres importante para mí.

 En respuesta las personas contestan SHIKOBA, que es: “Entonces, yo existo para ti.

domingo, 4 de mayo de 2014

Una pequeño relato de Facundo Cabral

Hola a todos!

 Tiene mucho tiempo que no escribo pero ya saben como es esto ;D
 El dìa de hoy aprovecho para escribirles cobre un personaje al que admiro mucho.
Tristemente para muchos de nosotros, se ha ido ya a donde los pastos son eternamente verdes y los aires eternamente limpios.

Facundo Cabral fue un interprete y compositor Argentino, tiene muy buenas canciones, mi favorita es la de "No soy de aquí ni soy de allá".El día de hoy quiero contarles una historia de su infancia. Un día antes de su nacimiento, su padre se fue del hogar. Su madre y sus otros siete hermanos vivían en casa del abuelo paterno de Facundo Cabral, quien expulsó al resto de la familia. Así Facundo tuvo que nacer literalmente en la calle.

 A la edad de 9 años, escapó de su hogar y estuvo desaparecido cuatro meses. Su propósito era llegar hasta Buenos Aires para conocer al entonces presidente argentino Juan Domingo Perón, ya que tenía la referencia de que el mandatario "le daba trabajo a los pobres". Después de una larga travesía, transportado por diferentes personas, al llegar a la ciudad capital, un vendedor de la "Feria Franca" le dio la dirección de la Casa Rosada donde se ubicaba el presidente; más aquel señor le dijo enseguida: "Es muy difícil que te atienda, porque los presidentes suelen ser gente ocupada; pero yo leí en el diario que mañana 19 de noviembre va a ir a La Plata porque es el aniversario de la ciudad. Ándate ahí". Así que se fue a La Plata, durmió al costado de la catedral, y al día siguiente Facundo Cabral, siendo apenas un niño, logró burlar el cerco policial alrededor del mandatario y su esposa, Eva Duarte. Cuando un policía lo agarró para retirarlo, el presidente, que estaba saludando hacia ese lado le dijo al policía: -"Déjelo venir"-, e hizo parar su auto descapotable que tenía un estribo al que Facundo se subió de inmediato y conversó con ambos.
 -¿Quería decirme algo?-, le habría preguntado el presidente.
 -Sí, ¿Hay trabajo?-, respondió Facundo.

En un reportaje en los años 90, confesó que Eva Perón, en ese momento diría la primera "frase ética", que él escucharía en su vida, y que lo acompañaría por siempre:

 "Por fin, alguien que pide trabajo y no limosna"

 Gracias a esta conversación, logró que su madre obtuviera empleo y el resto de la familia se trasladara a la ciudad de Tandil.

Aquí pueden leer una moraleja que solía contar cuando cantaba con Alberto Cortez:

 las sandalias de Dios

 Saludos!

sábado, 1 de febrero de 2014

Vivir como las flores


Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?.. Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian. 

 - ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.

 - Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.

 - Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. 
 Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.
 Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse... 
Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien. Ésto, es vivir como las flores.

sábado, 18 de enero de 2014

Las Sandalias de Dios

Esta es una historía que ,el en paz descanse, Facundo Cabral contaba en sus conciertos, yo la escuché en el concierto que tuvo con Alberto Cortez: "Lo Cortez no quita lo Cabral", disfruten.

Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo.  Buscó la casa del zapatero y le dijo: 

“Hermano, soy muy pobre, no tengo ni una moneda en la bolsa, estas son mis únicas sandalias y están rotas, si me hicieras el favor...”. 

El zapatero le dijo:
 “Estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar”.
 
El Señor le dijo: 
“Yo puedo darte lo que tu necesitas”. 
El zapatero desconfiado, viendo a un mendigo, le preguntó: 
“¿Tu podrías darme el millón de dólares que yo necesito para ser feliz?”.
El Señor le dijo:
 “Yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo”.
El zapatero preguntó: 
“¿A cambio de qué?”  
El Señor le respondió:
 “A cambio... a cambio de tus piernas”. 
El zapatero dijo:
 “Para qué quiero yo diez millones de dólares si no voy a poder caminar”.
Entonces el Señor le dijo: 
“Puedo darte cien millones de dólares a cambio de tus brazos”. 
El zapatero dijo: 
“Para qué quiero yo cien millones de dólares si ni siquiera voy a poder comer solo”. 
El Señor le dijo: 
“Bueno, entonces puedo darte mil millones de dólares a cambio de tus ojos”. 
El zapatero pensó un poco y dijo: 
“Para que quiero yo mil millones de dólares si no voy a poder ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos...”. 
Entonces el Señor le dijo: 
“Hermano, hermano...
 qué fortuna tienes y no te das cuenta”.

Entrega Especial

Hace tiempo que no escribo por aquí, pero esto es algo que leí hoy y no puedo dejar pasar, lo mejor es que es una historia verídica.

Espero les Agrade



John y Sue estuvieron casados por 46 años. Cada San Valentín él le enviaba las más hermosas flores junto con una nota que tenía cinco simples palabras:
"Mi amor por tí crece"

4 Hijos, 46 arreglos de flores, y toda una vida de amor fueron su legado para Sue cuando John  falleció.

En su primer San Valentín sola, 10 meses después de la muerte de John, ella estaba consternada al recibir un hermoso arreglo de flores dirigido a ella de...John.

Enojada y herida llamó al florista para decirle que había un error.
 El florista respondió:

 "No señora, no es un error. Antes de morir su esposo los dejó pagados por muchos años y nos pidió que le garantizáramos que usted continuaría recibiendo flores cada día de San Valentín."

Con el corazón en la garganta Sue colgó el Teléfono y leyó la tarjeta que venía con las flores.

Decía:

 "Mi amor por tí es eterno."